En el centro de la provincia de Cádiz, en la comarca de la Janda y en el
corazón del Parque Natural de los Alcornocales se encuentra Alcalá de los Gazules, una ciudad que
puede presumir de poseer los rasgos de identidad más peculiares de las tierras del Sur; la
arquitectura, el trazado y desnivel de las calles, sus generosas plazas, la luz y otros tantos
ingredientes como el verde de los alcornocales que lo circundan conformando una hermosa realidad a
la que ya en 1924, se refería Federico García Lorca, cuando escribió: "Yo que soy Andaluz y
requeteandaluz, suspiro por Málaga, por Córdoba, por Sanlucar la Mayor, por Algeciras, por Cádiz
auténtico y entonado, por Alcalá de los Gazules, por lo que es íntimamente andaluz..."
Su historia puede remontarse al Paleolítico Superior, manteniendo grabados rupestres com la
"Taja de los Hierros", y abundantes piedras y hachas pulimentadas que así lo testifican. No
obstante, la primera población estable se dió en la Mesa del Esparragal, donde se halló el "Bronce
de Lascuta" (189 a. de Cristo), primera inscripción romana de España, conservada hoy en el Museo
del Louvre.
Con los visigodos, la localidad adquirió nuevo carácter y de esta época datan tanto la
actual torre de la Mesa del Esparragal como la desaparecida Ermita de los Santos Nuevos, donde se
encontraron reliquias de los Santos Mártires Servando, Germán, Saturnino, Justa y Rufina así como
del precursor San Juan, que se guardan actualmente -junto a la lápida que los identifica- en la
Parroquia de San Jorge.
Tras la conquista musulmana la población pasaría a llamarse "Qalat at Yazula", o "Castillo
de los Gazules", al ser entregada por el rey de Granada a la familia o tribu del mismo nombre.
Durante los períodos emiral y califal estuvo incluida en la cora de Algeciras, de ésta época aún se
conservan los restos del Castillo. En 1264 la ciudad es reconquistada por la huestes cristianas de
Alfonso X el Sabio, quien en su "Crónica" es el primero que le da el nombre de "Alcalá de los
Gazules", años más tarde pasaría a depender del Señorío de los Ribera, Duques de Alcalá, quienes
ejercieron el patronato secular construyendo iglesias y conventos como la Parroquia de San Jorge,
Santo Domingo, San Francisco (La Victoria), Las Clarisas...
La época contemporánea se abre para Alcalá con la presencia de los franceses, quienes a su
marcha volaron el hasta entonces intacto Castillo. En Junio de 1876, Alfonso XII le concede el
título de Ciudad en consideración a su progreso en población, comercio e industria. En 1985 se
declaró el vericueto de calles de su casco antiguo "Conjunto Histórico-Artístico", tanto por
atesorar un importante conjunto de extraordinarios ejemplos de edificios barrocos, neoclásicos,
eclécticos y de arquitectura popular como porque ha sabido conservar su estampa y fisonomía
andaluza.